lunes, 10 de diciembre de 2012


Crece cultura de la seguridad contra accidentes laborales en empresas chilenas



Una revalorización del recurso humano ha incidido en la asignación de un mayor presupuesto
para prevención y en un cambio hacia una nueva cultura de la seguridad.

Aún está fresco en la memoria el incidente de los 33 trabajadores de la mina San José
que quedaron atrapados a 600 metros bajo tierra, un ejemplo dramático de accidente laboral.
Como ése, cada año se producen cientos de casos menos mediáticos, pero que a veces
 llegan a significar el cierre definitivo de una empresa o terminan en graves denuncias públicas,
 con graves consecuencias para una firma.
Por eso, en Chile hay una creciente conciencia que está llevando a las organizaciones
a invertir más recursos en prevención y fortalecimiento de las medidas de control y seguridad.
 Lo hacen porque, aparte de la salud de sus trabajadores, está en juego la productividad
 y fortaleza del negocio.


El presidente de la Sofofa, Andrés Concha, hace hincapié en la importancia que
 tiene la reducción de los accidentes laborales. "Tienen un alto costo para el trabajador
 y su familia, al igual que para la empresa y los organismos mutuales. De ahí que
el interés por evitarlos nos concierne a todos. Cualquier incidente nos obliga a paralizar
 las faenas e informar a los organismos fiscalizadores para que inicien la investigación
correspondiente", señala.
De hecho, la inversión en prevención en las empresas chilenas ha crecido en forma
 sostenida y "hay un buen número de empresas en donde la seguridad se ha convertido
en el valor intransable, en el corazón de su ADN, porque por las características de su negocio
necesitan de ella para subsistir", señala Felipe Thomas, socio director de la consultora
 en marketing interno Engage.
Esta consultora, por ejemplo, realiza intervenciones que apuntan a una transformación
 de la cultura corporativa, reforzando la seguridad como un valor o conducta esperada
 desde el marketing y las comunicaciones, involucrando a toda la organización desde cuatro dimensiones:
 líderes (que, con un rol claro, son guía y ejemplo), comunicaciones
(simplificar reglas de seguridad para hacerlas identificables y recordables), reconocimiento
(reforzar e incentivar conductas esperadas en el día a día) y experiencia
 (intervenir acciones y procesos de recursos humanos para que la seguridad
 se viva en lo cotidiano).
"La novedad es que actualmente algunas compañías están entendiendo que el valor
 de la seguridad debe vivirse en toda la organización y no sólo en los procesos
más críticos, a través de los procedimientos, reglas y estándares definidos", agrega Thomas.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Oficinas ruidosas: cómo afecta a los trabajadores

Hay ciertos rubros en los que el ruido puede llegar a provocar ciertos daños auditivos en los trabajadores, pero en el caso de las oficinas el influye directamente en la capacidad de concentración de las personas, y a la vez en la productividad de la empresa. Aquí te contamos cómo evitar que el ruido sea un problema en el lugar de trabajo.


En una oficina, las fuentes de ruido pueden provenir del exterior, de la maquinaria utilizada en la oficina (impresoras, fotocopiadoras, etc.), del edificio mismo y de las actividades que realizan las personas.

Esta situación puede generar que las personas disminuyan su capacidad de concentración, memoria y se pongan más irritables. Esto, además de afectar el bienestar de los trabajadores influye en la productividad de la empresa, ya que se realizan las tareas con muchos distractores, lo que no permite rendir en un 100%.

Para evitar esto y generar un ambiente agradable para todos los trabajadores,  es posible seguir algunas recomendaciones que permitan controlar las molestias:

• Trasladar aquellos equipos más ruidosos a salas o recintos no ocupados por personas.
• Separar aquellos equipos ruidosos de las superficies que lo rodean mediante elementos aislantes (tacos de fieltro, por ejemplo).
• Utilizar elementos antivibratorios o bloques de inercia que ayuden a evitar la transmisión de vibraciones a la estructura.
• Aumentar lo más posible la distancia entre la fuente de ruido y las superficies reflectores como paredes, techo o piso. La disposición menos adecuada es en las esquinas, y la más recomendable alejada de las paredes.
•  Se deben regular los niveles del volumen de teléfonos, y es posible considerar el uso de alarmas visuales en vez de sonido.
• Implementar encerramiento acústico para las impresoras ruidosas.
• Aislar techos, puertas, ventanas, paredes y pisos con materiales porosos, aire, vacío, etc.
• Intenta hablar con un volumen de voz medio-bajo, de esa forma obligarás a tus compañeros a disminuir su volumen.
• Utiliza una música ambiental suave con un volumen moderado de fondo. De esa forma harás que el ruido pase más desapercibido.


Música en el trabajo

Escuchar música durante la jornada laboral, puede generar un clima más ameno e incluso estimular la creatividad. Sin embargo, cuando no se modera el volumen o no se controla eficientemente, puede transformarse en una molestia o incomodidad para el resto de los trabajadores.

Cuando existen paneles divisorios entre los puestos de trabajo o elementos que puedan absorber el ruido de fondo, es más cómodo que cada persona pueda escuchar música en su escritorio, sin embargo también existe la posibilidad de que se instalen equipos de emisión ambientales, evitando la utilización de reproductores individuales.


Fuente : ACHS 




martes, 4 de diciembre de 2012

participacion del trabajador


La participación de los trabajadores en el ámbito de la salud y la seguridad
En el caso de las empresas, se trata de recabar ayuda para determinar los problemas reales, encontrar las soluciones adecuadas, y mantener motivada a la plantilla. En el caso de los trabajadores, de evitar lesiones provocadas por la actividad laboral.
Tal como estable la legislación, los trabajadores deben ser informados, instruidos, formados y consultados en materia de salud y de seguridad. La participación plena no se limita solo a la consulta: los trabajadores y sus representantes intervienen también en la toma de decisiones. Ventajas de la participación de los trabajadores La consulta a los trabajadores es un principio consagrado en la legislación sobre salud y seguridad en el trabajo, debido a la importancia que reviste a la hora de evitar riesgos y encontrar soluciones eficaces. Por lo general, en los centros de trabajo en los que los empleados contribuyen activamente a la salud y a la seguridad, los niveles de riesgo laboral y de tasas de accidentes son menores.
Entre las razones principales que justifican la participación activa de los trabajadores en las decisiones adoptadas por la dirección figuran las siguientes:
  • la participación de los trabajadores contribuye al desarrollo de métodos para la protección de la plantilla pragmáticos y eficaces
  • al implicarse en la fase de planificación, los trabajadores contribuirían a identificar mejor los problemas y sus causas, a encontrar soluciones prácticas, a la vez que se atendrán al resultado final;
  • si se brinda a los trabajadores la oportunidad de participar en la conformación de sistemas de trabajo seguros, podrán asesorar, sugerir, y solicitar mejoras, facilitando así la formulación de medidas encaminadas a prevenir accidentes laborales y enfermedades profesionales de manera oportuna y eficiente;
  • en los casos en los que los trabajadores participan desde una etapa inicial en el proceso, asumen un compromiso con la solución;
  • la comunicación y la motivación en general mejorarán.
Fuente: http://osha.europa.eu

sábado, 1 de diciembre de 2012

Riesgos de trabajo en donde menos lo esperas

 La seguridad industrial es un área multidisciplinaria que se enfoca en diseñar un ámbito laboral que proteja a los trabajadores de posibles siniestros. Cuando pensamos en la seguridad industrial, inmediatamente la asociamos con mascarillas, trajes de protección, anuncios de advertencia, etc. Pero qué pasa si no trabajas con químicos peligrosos o en zonas de construcción. Que riesgos existen en una simple oficina?


Los principales riesgos en la industria están vinculados a los accidentes laborales, que pueden ocurrir. Un accidente repentino puede suceder en donde menos lo espera. Se puede atropellar, caer por las escaleras o golpearse con algo. Las lesiones laborales no siempre se deriven de accidentes como tal. Pueden surgir de movimientos repetitivos que hacemos todos los días. Estirones de brazos, presión en la columna pueden causar lesiones mucho más dañinos que un accidente.


Para evitar lesiones laborales, siempre este consiente de los riesgos en su entorno tanto como los reclamos que le hace su cuerpo. Si trabaja incómodamente, haga las modificaciones necesarias para aliviar el dolor. Préstele atención a la manera en que se sienta en su escritorio. Siempre practique la buena postura y mantenga las muñecas y brazos en forma recta para evitar complicaciones en la columna o condiciones como el síndrome del túnel carpiano.


Es la responsabilidad del empleador proveer un entrono seguro en donde trabajar y escuchar las sugerencias de los trabajadores en cuanto a la seguridad laboral. Su misión principal es trabajar para prevenir los siniestros. Abogados de accidentes laborales han visto millones de casos de lesiones laborales, muchos de ellos que pudiesen ser prevenidos con comunicación abierta entre empleador y empleado.


Cabe destacar que la seguridad industrial siempre es relativa, ya que es imposible garantizar que nunca se produzca ningún tipo de accidente, pero es preferible mantener un nivel de conciencia y reconocer los riesgos que enfrentamos diariamente.


martes, 27 de noviembre de 2012

SECCIÓN 320: Accidentes mineros a lo largo de la historia


El 19 de junio de 1945, se escribió una de las historias negras de la minería chilena. Aquel martes, en el taller de reparación de carros de la mina“Teniente C” se produjeron unos chispazos que provocaron un incendio cuyo humo se tomó rápidamente los túneles del pique enclavado en Sewell, VI Región.

En el lugar trabajaban 1.600 personas, que comenzaron a huir de las garras de la asfixia. Pero no todos lo consiguieron. 

Las publicaciones de la época hablaban, en un primer momento, de 40 muertos. La cifra, no obstante, aumentaba a medida que pasaban las horas. El balance final entregado por las autoridades reveló que 354 mineros del campamento murieron y otro número indeterminado resultó con heridas graves y leves. 

El hospital local se llenó de víctimas y colapsó, por lo que se derivó hasta una escuela a los afectados, donde se dispuso de camas para su inmediata atención. La noticia enlutó a la Región de O'Higgins... y al país.

Los rescatistas dispuestos por la compañía minera Bradden Cooper trabajaron día y noche durante los cinco días que se extendieron los trabajos, para sacar los cuerpos de los obreros.

El Presidente de la época, Juan Antonio Ríos, se constituyó en el lugar, junto a su ministro de Obras Públicas, Eduardo Frei Montalva. El ex mandatario entregó sus condolencias a las familias de las víctimas.

La Cámara de Diputados creó  una “comisión especial” para indagar presuntas responsabilidades políticas en la “catástrofe de Sewell”. Algunos de sus nueve integrantes fueron: Francisco Javier Labbé, Carlos Rosales y Juan Bautista Rossett.

Casi 50 años después, la minería volvía a vestirse de negro. Fue el 30 de septiembre de 1994, cuando una explosión de gas grisú terminó con la vida de 21 obreros. Ocurrió en el pique Arenas Blancas, enclavado a casi un kilómetro bajo el nivel del mar, en la VIII Región. 

A sus frentes de arranque del carbón que no tenía más de 60 cms de altura se llegaba por túneles que se extendían por hasta ocho kilómetros. Se extraía el recurso de rodillas.

“Al estar en una mina que tenía 990 metros de profundidad, internarse en galerías y después llegar a los frentes de arranque del carbón hacía sumamente difícil y complicado llevar el aire. Así que no era difícil encontrarse en la mina Schwager con la acumulación de gas, la ventilación era insuficiente en los frentes”, recuerda a La Tercera el minero José Suazo, ex dirigente sindical de Schwager y actual concejal de la Municipalidad de Coronel.
Algunas de las víctimas fatales fueron Carlos Tapia Molina, Danilo Mora, Luis López, Mario Pino y Mario Arroyo.

Agrega que en 1968, por el mismo motivo, una explosión de gas cobró la vida de 12 mineros. En 1944, asegura, también se registro un accidentes de este tipo, sin embargo “no se sabe la cantidad de mineros que fallecieron en el mineral de Schwager”.

Tres años después, Las Cabrías 1 y 2 del pique Arenas Blancas fueron declaradas Monumento Nacional Histórico por el Consejo de Monumentos Nacionales. 

Entre ambas tragedias, ocurrió  otra historia que enluta a la minería chilena: la explosión de una carga de dinamita inundó un pozo en la mina de carbón Los Castaños, en Curanilahue, Región del Biobío. Ocurrió el 29 de julio de 1989. El agua ahogó a 21 mineros, entre ellos a Jesús Aburto y los hermanos Soto Zenteno, recuerda Jorge Ortiz, dirigente de la Confederación Minera. 

Teresa Pérez, presidenta de la Agrupación de Familiares de Víctimas del Carbón (Afavic), recordó  que debieron esperar “cinco días y cinco noches” para rescatar el cuerpo de su esposo Carlos Peña Maldonado, jefe del 2 turno. 

Por ello, envió palabras de apoyo a las familias de los mineros atrapados en la mina San José, en Copiapó. “No pierdan la esperanza de que puedan estar con vida, fue lo que conservamos hasta último momento. Orar, pedir a Dios. Y ojalá que las diligencias sean más rápidas, he visto que han habido traspiés. Ojalá estén con vida”.

Según datos de Sernageomin, 742 personas fallecieron en 650 accidentes ocurridos en faenas mineras entre 1990 y 2005. De ellos, 212 murieron por la caída de planchones y 54 por acuñar o fortificar los piques. 

Hoy, 65 años después los operarios de las máquinas de sondaje que integran el equipo que encabeza Andrés Sougarret batallan contra el tiempo y la lluvia para evitar que los 33 mineros atrapados desde el jueves pasado en la mina San José, sean parte de los peores accidentes de la historia de la minería en Chile. 

12 de mayo de 2007

La explosión del estanque de un camión que transportaba cal le quitó la vida al operario de la División Andina de Codelco, Luis Pérez.

30 de agosto de 2007

Un pirquinero, identificado como Manuel Jesús Gómez, de 46 años, murió en uno de los piques de la faena Santa rosa, en Andacollo, Cuarta Región, luego que no pudiera salir del lugar tras activar una carga de explosivos.

EN EL MUNDO TAMBIEN
El mayor número de personas muertas por un accidente minero ocurrió en China. Fue en abril de 1942, fecha en que una explosión costó la vida de unas 1.500 que trabajaban el carbón en Honkeiko.

En 2005, dos detonaciones dejaron 385 muertos en Sunjiawan y Dongfeng. Ambos piques carboníferos. El último fue en 2009: una explosión de gas dejó 104 trabajadores muertos.

En India, Kazajistan y Rusia sendas explosiones dejaron unos 200 víctimas fatales.

En marzo de este año de acuerdo a reportes de agencias internacionales, una explosión en una mina de oro en Sierra Leona dejó al menos 200 personas fallecidas.



lunes, 19 de noviembre de 2012

Factores que Intervienen en un Accidente

 
Deberán adoptarse medidas para abordar todos los peligros determinados mediante la evaluación de riesgos. El tipo de peligro, el grado de riesgo que supone y la gravedad del daño que origine difieren en función del lugar de trabajo y del sector. A continuación se enumeran algunos de los factores que intervienen:

Equipos de trabajo e instalaciones: 

Sistemas mecánicos insuficientes para la prevención del contacto con objetos peligrosos, falta de mantenimiento de los equipos de trabajo y vehículos, cortes y esquirlas de cuchillas, esquinas, planchas de metal, herramientas o cantos y dispositivos eléctricos peligrosos.
  


Lugar de trabajo: 
Insuficiente mantenimiento de las instalaciones: orden, limpieza y control; escasa visibilidad en zonas donde operan vehículos y equipos de elevación como grúas móviles; espacios comunes a vehículos y personas, en especial, en entradas y salidas a garajes, almacenes y depósitos.

Transporte al lugar de trabajo:
Movimientos incontrolados de objetos como barriles mal asegurados y otras cargas y contenedores almacenados, así como su transporte, distribución o manipulación. Personas que resultan golpeadas o atropelladas por vehículos en movimiento, que caen de los vehículos, que son golpeadas por objetos que caen de los vehículos o vehículos que vuelcan.

Mano de obra:
Falta de información, instrucciones, formación, supervisión y educación.
 
Trabajos en altura:
En andamiajes, escalas, escaleras, unidades móviles y rampas; también hay que tener en cuenta el riesgo que suponen los objetos que caen desde lo alto y que pueden dañar a las personas que trabajan debajo. 

Quemaduras:

Quemaduras de origen térmico causadas al trabajar con superficies calientes, líquidos calientes, vapores, gases o sistemas térmicos; quemaduras de origen químico causadas por sustancias corrosivas, en especial, por bases y ácidos fuertes utilizados en actividades, como por ejemplo, de limpieza.
  
Incendios y explosiones:
Causados por la conjunción de tres factores: fuel, oxígeno y una fuente de ignición.

Sustancias peligrosas:
Pueden ser mortales si se inhalan; por ejemplo, el monóxido de carbono -el «asesino invisible»-, generado por combustiones incompletas, como los gases de escape.

Asfixia:
Algunos trabajos implican una exposición al riesgo de asfixia, es decir, a una falta de oxígeno vital. Este puede ser el caso cuando se trabaja en espacios cerrados como cubas, tanques, reactores o tubos.

Factores psicosociales:
El estrés puede aumentar el riesgo de sufrir accidentes laborales.
 
Fuente: Agencia Europea para la Seguridad y la salud en el trabajo.

martes, 13 de noviembre de 2012


CAMBIO DE ACTITUD PREVENTIVA

José Ignacio Piñar Montalván

 

¿Es posible modificar los comportamientos preventivos en los trabajadores?

Sería un error pensar que un trabajador por el simple hecho de recibir una adecuada formación teórico y práctica adecuada en función al puesto de trabajo de desempeña en una organización, sea condición suficiente para conseguir una idónea actitud que derive en conductas seguras y por tanto en una reducción de los índices de siniestralidad laboral.

La conducta que adopta un trabajador está relacionada directamente con la forma que tiene una persona de comportarse en diversos ámbitos de su vida cotidiana. Con esto quiero decir que el término puede emplearse como sinónimo de comportamiento, ya que se refiere a las acciones que desarrolla un sujeto frente a los estímulos que recibe y a los vínculos que establece con su entorno.

Por esto, es decisivo incidir cognitivamente en la persona, para aumentar las posibilidades de éxito en la minimización de accidentes en nuestra organización, consiguiendo posicionamientos más seguros frente a las situaciones de peligro y acercamiento hacia el respeto y cumplimiento de las medias de seguridad y salud establecidas en el Sistema de Prevención de la empresa.

Las acciones más importantes que pueden contribuir a aumentar considerablemente la consolidación de cultura preventiva en toda organización tienen su eje central en las aportaciones que realiza la Alta Dirección de la empresa, su implicación debe de servir como ejemplo para conseguir un calado importante entre todos los trabajadores.

Cuando la dirección está concienciada y los trabajadores perciben este compromiso por la seguridad, resulta viable emprender estrategias para fomentar la cultura preventiva entre estos, y con ello poder actuar para conseguir la motivación en los aspectos relacionados con la prevención, ya que el receptor estará más accesible para que su conducta sea moldeada en base a los conocimientos recibidos y percepciones recibidas en cuanto a la adecuada implantación de las normas de seguridad y salud establecidas en el Sistema de Gestión de la Prevención de la empresa.

Es indiscutible que cuando el trabajador es consciente de que las responsabilidades de acciones resultantes de la aplicación práctica de la prevención o la omisión de está, es compartida entre él y la dirección, es más sencillo conseguir los objetivos deseados en todo plan de prevención, ya que se produce una sinergia bidireccional que ejerce un enriquecimiento importante del Sistema implantado.

Por lo tanto, los directivos, mandos intermedios y personal designado en materia de prevención, deben de tener una conducta ejemplar en materia de seguridad laboral, y que sus acciones sirvan como modelo para que la estrategia que definamos para fomentar la cultura preventiva, tenga como base una sólida estructura para empezar a levantar los cimientos de nuestro Sistema de Gestión en búsqueda de la reducción de accidentes y por tanto a potenciar positivamente el clima laboral.

Desde los servicios de prevención son diversas la técnicas cognitivas que podremos emplear para tratar incidir positivamente en la mejora y modificación de la conducta de un trabajador, entre ellas;

  • Propaganda, trípticos, píldoras informativas
    • Tiene que contener información específica, clara y positivista.
  • Manuales de procedimientos, fichas de seguridad, protocolos, etc.
    • Deben de ser específicos, adaptados a la normativa actual y que sirvan de consulta para todos los trabajadores con independencia a su experiencia. Tienen que contener instrucciones claras y sencillas que eviten confusiones y por tanto no consigamos que su aplicación de cómo resultado el efecto contrario al deseado. No olvidemos que son de carácter obligatorio.
  • Pictogramas / Señales y carteles informativos.
    • Tenemos que tener claro que son buenos, pero son simplemente recordatorios de riesgos que no han podido ser eliminados.
  • Divulgación de consejos prácticos.
    • Debemos de personalizarlos, causarán sin lugar a duda, un buen efecto entre los trabajadores.
  • Incentivos del reconocimiento.
    • Es importante resaltar las buenas conductas preventivas de los trabajadores. Por ejemplo, resaltar en público el interés de una persona por la cultura preventiva, y darle las gracias por contribuir en la creación de un escenario seguro, esto sin lugar a dudas es una gratificación moral importante para cualquier trabajador, y hará que continúe en la misma línea.

  • El sistema tiene que actuar con autoridad en los casos en los que sea necesario pero midiendo las acciones, ya que de actuar de un modo demasiado coercitivo pueden lesionar gravemente el clima laboral y producir un retroceso importante en nuestro proyecto preventivo.
  • Asignar responsabilidad al personal designado en prevención, con el fin de hacerles participes de la estructura organizativa del plan de prevención, resaltando su función y contribución en la política de seguridad y salud de la organización.