martes, 27 de noviembre de 2012

SECCIÓN 320: Accidentes mineros a lo largo de la historia


El 19 de junio de 1945, se escribió una de las historias negras de la minería chilena. Aquel martes, en el taller de reparación de carros de la mina“Teniente C” se produjeron unos chispazos que provocaron un incendio cuyo humo se tomó rápidamente los túneles del pique enclavado en Sewell, VI Región.

En el lugar trabajaban 1.600 personas, que comenzaron a huir de las garras de la asfixia. Pero no todos lo consiguieron. 

Las publicaciones de la época hablaban, en un primer momento, de 40 muertos. La cifra, no obstante, aumentaba a medida que pasaban las horas. El balance final entregado por las autoridades reveló que 354 mineros del campamento murieron y otro número indeterminado resultó con heridas graves y leves. 

El hospital local se llenó de víctimas y colapsó, por lo que se derivó hasta una escuela a los afectados, donde se dispuso de camas para su inmediata atención. La noticia enlutó a la Región de O'Higgins... y al país.

Los rescatistas dispuestos por la compañía minera Bradden Cooper trabajaron día y noche durante los cinco días que se extendieron los trabajos, para sacar los cuerpos de los obreros.

El Presidente de la época, Juan Antonio Ríos, se constituyó en el lugar, junto a su ministro de Obras Públicas, Eduardo Frei Montalva. El ex mandatario entregó sus condolencias a las familias de las víctimas.

La Cámara de Diputados creó  una “comisión especial” para indagar presuntas responsabilidades políticas en la “catástrofe de Sewell”. Algunos de sus nueve integrantes fueron: Francisco Javier Labbé, Carlos Rosales y Juan Bautista Rossett.

Casi 50 años después, la minería volvía a vestirse de negro. Fue el 30 de septiembre de 1994, cuando una explosión de gas grisú terminó con la vida de 21 obreros. Ocurrió en el pique Arenas Blancas, enclavado a casi un kilómetro bajo el nivel del mar, en la VIII Región. 

A sus frentes de arranque del carbón que no tenía más de 60 cms de altura se llegaba por túneles que se extendían por hasta ocho kilómetros. Se extraía el recurso de rodillas.

“Al estar en una mina que tenía 990 metros de profundidad, internarse en galerías y después llegar a los frentes de arranque del carbón hacía sumamente difícil y complicado llevar el aire. Así que no era difícil encontrarse en la mina Schwager con la acumulación de gas, la ventilación era insuficiente en los frentes”, recuerda a La Tercera el minero José Suazo, ex dirigente sindical de Schwager y actual concejal de la Municipalidad de Coronel.
Algunas de las víctimas fatales fueron Carlos Tapia Molina, Danilo Mora, Luis López, Mario Pino y Mario Arroyo.

Agrega que en 1968, por el mismo motivo, una explosión de gas cobró la vida de 12 mineros. En 1944, asegura, también se registro un accidentes de este tipo, sin embargo “no se sabe la cantidad de mineros que fallecieron en el mineral de Schwager”.

Tres años después, Las Cabrías 1 y 2 del pique Arenas Blancas fueron declaradas Monumento Nacional Histórico por el Consejo de Monumentos Nacionales. 

Entre ambas tragedias, ocurrió  otra historia que enluta a la minería chilena: la explosión de una carga de dinamita inundó un pozo en la mina de carbón Los Castaños, en Curanilahue, Región del Biobío. Ocurrió el 29 de julio de 1989. El agua ahogó a 21 mineros, entre ellos a Jesús Aburto y los hermanos Soto Zenteno, recuerda Jorge Ortiz, dirigente de la Confederación Minera. 

Teresa Pérez, presidenta de la Agrupación de Familiares de Víctimas del Carbón (Afavic), recordó  que debieron esperar “cinco días y cinco noches” para rescatar el cuerpo de su esposo Carlos Peña Maldonado, jefe del 2 turno. 

Por ello, envió palabras de apoyo a las familias de los mineros atrapados en la mina San José, en Copiapó. “No pierdan la esperanza de que puedan estar con vida, fue lo que conservamos hasta último momento. Orar, pedir a Dios. Y ojalá que las diligencias sean más rápidas, he visto que han habido traspiés. Ojalá estén con vida”.

Según datos de Sernageomin, 742 personas fallecieron en 650 accidentes ocurridos en faenas mineras entre 1990 y 2005. De ellos, 212 murieron por la caída de planchones y 54 por acuñar o fortificar los piques. 

Hoy, 65 años después los operarios de las máquinas de sondaje que integran el equipo que encabeza Andrés Sougarret batallan contra el tiempo y la lluvia para evitar que los 33 mineros atrapados desde el jueves pasado en la mina San José, sean parte de los peores accidentes de la historia de la minería en Chile. 

12 de mayo de 2007

La explosión del estanque de un camión que transportaba cal le quitó la vida al operario de la División Andina de Codelco, Luis Pérez.

30 de agosto de 2007

Un pirquinero, identificado como Manuel Jesús Gómez, de 46 años, murió en uno de los piques de la faena Santa rosa, en Andacollo, Cuarta Región, luego que no pudiera salir del lugar tras activar una carga de explosivos.

EN EL MUNDO TAMBIEN
El mayor número de personas muertas por un accidente minero ocurrió en China. Fue en abril de 1942, fecha en que una explosión costó la vida de unas 1.500 que trabajaban el carbón en Honkeiko.

En 2005, dos detonaciones dejaron 385 muertos en Sunjiawan y Dongfeng. Ambos piques carboníferos. El último fue en 2009: una explosión de gas dejó 104 trabajadores muertos.

En India, Kazajistan y Rusia sendas explosiones dejaron unos 200 víctimas fatales.

En marzo de este año de acuerdo a reportes de agencias internacionales, una explosión en una mina de oro en Sierra Leona dejó al menos 200 personas fallecidas.



lunes, 19 de noviembre de 2012

Factores que Intervienen en un Accidente

 
Deberán adoptarse medidas para abordar todos los peligros determinados mediante la evaluación de riesgos. El tipo de peligro, el grado de riesgo que supone y la gravedad del daño que origine difieren en función del lugar de trabajo y del sector. A continuación se enumeran algunos de los factores que intervienen:

Equipos de trabajo e instalaciones: 

Sistemas mecánicos insuficientes para la prevención del contacto con objetos peligrosos, falta de mantenimiento de los equipos de trabajo y vehículos, cortes y esquirlas de cuchillas, esquinas, planchas de metal, herramientas o cantos y dispositivos eléctricos peligrosos.
  


Lugar de trabajo: 
Insuficiente mantenimiento de las instalaciones: orden, limpieza y control; escasa visibilidad en zonas donde operan vehículos y equipos de elevación como grúas móviles; espacios comunes a vehículos y personas, en especial, en entradas y salidas a garajes, almacenes y depósitos.

Transporte al lugar de trabajo:
Movimientos incontrolados de objetos como barriles mal asegurados y otras cargas y contenedores almacenados, así como su transporte, distribución o manipulación. Personas que resultan golpeadas o atropelladas por vehículos en movimiento, que caen de los vehículos, que son golpeadas por objetos que caen de los vehículos o vehículos que vuelcan.

Mano de obra:
Falta de información, instrucciones, formación, supervisión y educación.
 
Trabajos en altura:
En andamiajes, escalas, escaleras, unidades móviles y rampas; también hay que tener en cuenta el riesgo que suponen los objetos que caen desde lo alto y que pueden dañar a las personas que trabajan debajo. 

Quemaduras:

Quemaduras de origen térmico causadas al trabajar con superficies calientes, líquidos calientes, vapores, gases o sistemas térmicos; quemaduras de origen químico causadas por sustancias corrosivas, en especial, por bases y ácidos fuertes utilizados en actividades, como por ejemplo, de limpieza.
  
Incendios y explosiones:
Causados por la conjunción de tres factores: fuel, oxígeno y una fuente de ignición.

Sustancias peligrosas:
Pueden ser mortales si se inhalan; por ejemplo, el monóxido de carbono -el «asesino invisible»-, generado por combustiones incompletas, como los gases de escape.

Asfixia:
Algunos trabajos implican una exposición al riesgo de asfixia, es decir, a una falta de oxígeno vital. Este puede ser el caso cuando se trabaja en espacios cerrados como cubas, tanques, reactores o tubos.

Factores psicosociales:
El estrés puede aumentar el riesgo de sufrir accidentes laborales.
 
Fuente: Agencia Europea para la Seguridad y la salud en el trabajo.

martes, 13 de noviembre de 2012


CAMBIO DE ACTITUD PREVENTIVA

José Ignacio Piñar Montalván

 

¿Es posible modificar los comportamientos preventivos en los trabajadores?

Sería un error pensar que un trabajador por el simple hecho de recibir una adecuada formación teórico y práctica adecuada en función al puesto de trabajo de desempeña en una organización, sea condición suficiente para conseguir una idónea actitud que derive en conductas seguras y por tanto en una reducción de los índices de siniestralidad laboral.

La conducta que adopta un trabajador está relacionada directamente con la forma que tiene una persona de comportarse en diversos ámbitos de su vida cotidiana. Con esto quiero decir que el término puede emplearse como sinónimo de comportamiento, ya que se refiere a las acciones que desarrolla un sujeto frente a los estímulos que recibe y a los vínculos que establece con su entorno.

Por esto, es decisivo incidir cognitivamente en la persona, para aumentar las posibilidades de éxito en la minimización de accidentes en nuestra organización, consiguiendo posicionamientos más seguros frente a las situaciones de peligro y acercamiento hacia el respeto y cumplimiento de las medias de seguridad y salud establecidas en el Sistema de Prevención de la empresa.

Las acciones más importantes que pueden contribuir a aumentar considerablemente la consolidación de cultura preventiva en toda organización tienen su eje central en las aportaciones que realiza la Alta Dirección de la empresa, su implicación debe de servir como ejemplo para conseguir un calado importante entre todos los trabajadores.

Cuando la dirección está concienciada y los trabajadores perciben este compromiso por la seguridad, resulta viable emprender estrategias para fomentar la cultura preventiva entre estos, y con ello poder actuar para conseguir la motivación en los aspectos relacionados con la prevención, ya que el receptor estará más accesible para que su conducta sea moldeada en base a los conocimientos recibidos y percepciones recibidas en cuanto a la adecuada implantación de las normas de seguridad y salud establecidas en el Sistema de Gestión de la Prevención de la empresa.

Es indiscutible que cuando el trabajador es consciente de que las responsabilidades de acciones resultantes de la aplicación práctica de la prevención o la omisión de está, es compartida entre él y la dirección, es más sencillo conseguir los objetivos deseados en todo plan de prevención, ya que se produce una sinergia bidireccional que ejerce un enriquecimiento importante del Sistema implantado.

Por lo tanto, los directivos, mandos intermedios y personal designado en materia de prevención, deben de tener una conducta ejemplar en materia de seguridad laboral, y que sus acciones sirvan como modelo para que la estrategia que definamos para fomentar la cultura preventiva, tenga como base una sólida estructura para empezar a levantar los cimientos de nuestro Sistema de Gestión en búsqueda de la reducción de accidentes y por tanto a potenciar positivamente el clima laboral.

Desde los servicios de prevención son diversas la técnicas cognitivas que podremos emplear para tratar incidir positivamente en la mejora y modificación de la conducta de un trabajador, entre ellas;

  • Propaganda, trípticos, píldoras informativas
    • Tiene que contener información específica, clara y positivista.
  • Manuales de procedimientos, fichas de seguridad, protocolos, etc.
    • Deben de ser específicos, adaptados a la normativa actual y que sirvan de consulta para todos los trabajadores con independencia a su experiencia. Tienen que contener instrucciones claras y sencillas que eviten confusiones y por tanto no consigamos que su aplicación de cómo resultado el efecto contrario al deseado. No olvidemos que son de carácter obligatorio.
  • Pictogramas / Señales y carteles informativos.
    • Tenemos que tener claro que son buenos, pero son simplemente recordatorios de riesgos que no han podido ser eliminados.
  • Divulgación de consejos prácticos.
    • Debemos de personalizarlos, causarán sin lugar a duda, un buen efecto entre los trabajadores.
  • Incentivos del reconocimiento.
    • Es importante resaltar las buenas conductas preventivas de los trabajadores. Por ejemplo, resaltar en público el interés de una persona por la cultura preventiva, y darle las gracias por contribuir en la creación de un escenario seguro, esto sin lugar a dudas es una gratificación moral importante para cualquier trabajador, y hará que continúe en la misma línea.

  • El sistema tiene que actuar con autoridad en los casos en los que sea necesario pero midiendo las acciones, ya que de actuar de un modo demasiado coercitivo pueden lesionar gravemente el clima laboral y producir un retroceso importante en nuestro proyecto preventivo.
  • Asignar responsabilidad al personal designado en prevención, con el fin de hacerles participes de la estructura organizativa del plan de prevención, resaltando su función y contribución en la política de seguridad y salud de la organización.

lunes, 12 de noviembre de 2012



ACHS lanza campaña preventiva para reducir accidentes laborales.
Con el objetivo de romper la barrera del 4 % de accidentabilidad con miras al 2014, la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS) lanzó la campaña ¨Súmate a este gran desafío, trabajemos juntos¨. Que enfocará su mensaje a empresarios y trabajadores.
La campaña consiste en una serie de avisos radiales, en diarios y revistas seleccionadas, en las cuales se leerá la leyenda ¨Súmate a este gran desafío, trabajemos juntos¨. En ella también se dará a conocer la meta país que la Asociación Chilena de Seguridad ha asumido para romper la barrera del 4 % en accidentabilidad  de aquí al 2014.
La campaña durara aproximadamente un mes, entre el 18 de diciembre y el 15 de enero. En una primera instancia el público objetivo de esta iniciativa serán los empresarios, a quienes se les invita a lograr este objetivo de la mano con la ACHS. Posteriormente, la campaña ira con un claro mensaje para los trabajadores para que concienticen el valor de la prevención.
Entre las leyendas de los avisos se lee: ¨30.000 trabajadores accidentados manos al año es nuestro compromiso¨. Donde también se destacan las herramientas aplicadas por la asociación para la disminución de accidentes: Modelo de Prevención de Riesgos y Salud Ocupacional especializado por rubro, tamaño y accidentabilidad: Metodología de gestión en prevención, especial para PYMES: Programa de autocuidado y creación de cultura preventiva: Modelo comercial y de atención de clientes segmentado: y Red de Salud de excelencia y con amplia cobertura, desde Arica a Punta arenas.

¿Qué opinan? ¿Las medidas serán suficientes para romper la barrera del 4%?